Tras el espectáculo dantesco de ayer tarde en la carrera femenina, con decenas de golpes de calor e innumerables escenas de sufrimiento, el pelotón Elite masculino afrontó la carrera con precaución. Muchos bidones y poco ritmo, media rápida por cuestión de inercia, fatiga por trascurso de la carrera. La temperatura evitaba la recuperación, así que la mayoría de ciclistas corrían con una sola bala en la recámara.

La escapada del día la formaron el Elite de piernas profesionales Aitor González (Ampo), el peleón Eneko Lizarralde (Murias Taldea), el escalador Marcos García (Louletano), los neos de Caja Rural Miguel Ángel Benito y Héctor Sáez e Imanol Erviti (Movistar Team). Fue la presencia de este último la clave de la jornada. El rodador navarro descargó a su equipo de presión y dinamitó cualquier entente posible en cabeza hasta quedarse en solitario. El pelotón, guiado por Caja Rural, sólo le dio alcance a 10 kilómetros de meta.

La fuga de los Nacionales de Cáceres. Foto: Luis Ángel Gómez / CaF / RFEC

La fuga de los Nacionales de Cáceres. Foto: Luis Ángel Gómez / CaF / RFEC

Todo el tramo final lo pasaron los dos grandes equipos españoles jugando al gato y al ratón, formando cortes con sus peones que no llegaron a valer porque, hombre por hombre, la diferencia entre verdes y azules no es tan grande. Otros como el indignado Eloy Teruel o el voluntarioso Diego Rubio (Efapel) trataron de dejar su rúbrica con ataques tardíos. Mientras tanto, en el seno del grupo, Alejandro Valverde (Movistar Team) marcaba a Carlos Barbero (Caja Rural). Eran los favoritos para la cuesta final.

El podio de los Nacionales de Cáceres. Foto: Luis Ángel Gómez / CaF / RFEC

El podio de los Nacionales de Cáceres. Foto: Luis Ángel Gómez / CaF / RFEC

Llegado el instante decisivo, Imanol Estévez lanzó la llegada para Egoitz García. De la rueda de los Murias saltó Barbero con Jesús Herrada a su rueda. Cuando vio que su coequipier no podía con el burgalés, Valverde aceleró y finiquitó las aspiraciones rojigualda de Caja Rural con una estocada poderosa, de las suyas. Así rubricó su segundo campeonato de España: con la facilidad de los superclases.