El velocista alemán Robert Förstemann es uno de esos “pistards” que si te lo encontraras un día en la playa pensarías que se puede dedicar a cualquier cosa menos al ciclismo.

Nuestro amigo mide poco más de metro setenta y pesa casi 100 kilos, ahí queda. Ahora nos iremos al otro extremo del ciclismo, pero para que os hagáis una idea, un corredor como Alberto Contador, un pelín más alto que el germano, pesa unos sesenta kilos cuando esta disputando un Tour de Francia.  Dos ciclistas profesionales, que practican dos modalidades tan opuestas que parece que practiquen deportes distintos. Y en el fondo así es. Mientras algunos fondistas pueden llegar a pasar hambre por mantener el peso, los cien kilos de potencia de Förstemann deben ser bien alimentados. Unas tostadas con mermelada no parecen una mala opción.

En este vídeo se puede ver como la increíble potencia que es capaz de generar Robert puede tener alguna utilidad más allá de ganar sprints en la pista. En este caso el sprinter alemán la usa para generar los 700 vatios necesarios para tostar un trozo de pan de molde. Las imágenes hablan por si solas, ¡el ciclista contra la tostadora! Esto si que es ganarse el pan con el sudor de tu frente.

A la derecha el protagonista del vídeo, Robert Förstemann, y a su izquierda el sprinter Andre Greipel. Espectacular.

A la derecha el protagonista del vídeo, Robert Förstemann, y a su izquierda el sprinter Andre Greipel. Espectacular.