Para una carrera como la Vuelta a Castilla y León, la presencia de Alejandro Valverde es todo un lujo. Después de varios años en los que las grandes figuras pasaban de largo –aunque es cierto que viene en línea ascendente con la victoria de Rolland en 2015-, la presencia del murciano dará lustre a una edición marcada por varios cambios en la dirección de la carrera. Y el recorrido le viene bien para situarse como máximo favorito.

Son ya 31 con la edición que empieza mañana. Un bagaje importante, sobre todo después de salvar varias ediciones que estuvieron a punto de quedarse en el camino. Los organizadores de Cadalsa Eventos, ahora con el ex corredor ‘Lale’ Cubino al frente, mantienen un recorrido continuista con respecto a las dos últimas ediciones con una etapa para sprinters, otra más nerviosa y de media montaña y un final en alto.

Renuncia a Amstel

El caso es que Valverde está en un año un tanto atípico en su carrera deportiva. Después de liberarse con aquel podio en el Tour, el de Las Lumbreras probará este año en el Giro de Italia. Y la Vuelta a Castilla y León va a ser la última carrera por etapas antes de la ‘Corsa Rosa’. El Tour queda ahora en un segundo plano, pues el equipo apostará por Nairo Quintana y Alejandro hará de gregario de auténtico lujo.

Pero lo verdaderamente llamativo es que Valverde renuncie a una carrera como Amstel Gold Race, la primera del Tríptico de las Ardenas. Además, la única que no ha ganado todavía. Dos veces segundo y una tercero, pero sin alzar los brazos. También es cierto que probablemente sea la que peor le viene de las tres. En cualquier caso, resulta realmente llamativo que no participe en las que para él son las tres grandes pruebas de la primavera.

Valverde sí estará en la Flecha Valona. Defiende dos victorias seguidas en el Mur de Huy. También acudirá a la Lieja-Bastoña-Lieja, donde también es uno de los máximos favoritos. Después, algo menos de dos semanas de recuperación antes de un Giro en el que espera subirse al podio final y cuadrar el círculo de estar en el ‘cajón’ de las tres grandes.

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Protagonismo portugués

Por primera vez en su historia la Vuelta a Castilla y León va a pasar casi más tiempo en territorio ajeno que propio. El protagonismo será el país vecino: Portugal. Uno al que desde aquí se mira muy poco, y en este caso vamos a tener que hacerlo por obligación. La primera etapa, mañana mismo, tendrá su salida en Alcañices (Zamora) y acabará en Bragança tras entrar durante 46 kilómetros en territorio luso.

Desde Bragança saldrá también la jornada siguiente, que llevará más de la mitad de su trazado por Portugal. Y todo esto tiene una explicación: a principios de este mismo año, la empresa portuguesa Fullsport adquirió Cadalsa Eventos y Cadalsa Sport de manos de Juan Carlos Domínguez y Alberto Contador, que ostentaba un porcentaje mínimo. El paso de la firma vaillsoletana a manos portuguesas ha propiciado esta ‘excursión’ de la carrera, cuyos derechos de organización siguen perteneciendo al Club Ciclista Cadalsa.

Tras la marcha de Domínguez llega otro ex profesional castellanoleonés como Laudelino Cubino. El bejarano se pone al timón de la carrera, y tal vez eso explique que la última etapa discurra por suelo salmantino. De hecho, en un primer momento sonó la posibilidad de que acabase en La Covatilla. Finalmente será en Candelario, en el Alto de la Plataforma. Un puerto de 12 kilómetros al 7% de media y al que se llegará desde Béjar por un terreno muy complicado. Perfecta para Valverde también.

Sin World Tour

Ya hace varios años, desde 2012, que los equipos World Tour son la gran asignatura pendiente de la carrera, por desgracia. Este año volverá a ser sólo Movistar, que compartirá pelotón con un puñado de equipos de Segunda mientras que el resto serán continentales. Caja Rural volverá a plantear batalla, pues es una carrera que tradicionalmente se le da bien y donde tratarán de aumentar un casillero de victorias donde sólo figura el triunfo de Madrazo en la Étoile de Besseges. Stölting, One Pro Cycling y el desconocido Drapac cierran la nómina en la categoría.

De nuevo Burgos-BH y Euskadi-Murias intentarán tomar la alternativa ahora que van acumulando días de competición y cogiendo la chispa. De hecho, el equipo local se llevó la general en 2014 con David Belda. Eso sí, lo van a tener difícil para repetir machada con la caballería azul que tendrá enfrente.

Una vez más, el cambio a manos portuguesas se nota también en la participación. Hasta cuatro equipos del país vecino estarán presentes aunque todos ellos con presencia española: Efapel, Radio Popular Onda-Boavista, Sporting-Tavira y W52-Oporto. Pero está claro que todas las miradas estarán puestas en Alejandro Valverde. El murciano, más tranquilo y ganando menos que otros años, es el favorito número uno. Y sumar su nombre al palmarés de la prueba sería sin duda un impulso para una carrera que poco a poco vuelve a ganar protagonismo. De momento, eso sí, insuficiente para sumar el cuarto día que han pedido a la UCI en dos ocasiones y que finalmente no han podido incorporar. Veremos si en 2017 es la buena.