A Vincenzo Nibali le dicen el Squalo y, como buen tiburón, ataca cuando siente manar sangre ajena. Fuerte y avieso, se movió en el Col du Chaussy para desarbolar a un Sky evidentemente débil, salvados los muebles por un Poels que realizó la mejor actuación de su vida, y después ordenó una segunda ofensiva en la Croix de Fer sabedor de que, si quería dar un vuelco a la carrera, debía ser desde lejos. Sucede que su dentellada, la certera, llegó en el momento en que a Chris Froome se le atoró “algo” entre el freno y la llanta de su rueda.

Nibali miró atrás, vio al británico en problemas y mordió. Su arrancada quizá no estuviera dirigida contra el maillot amarillo que según la norma no escrita debería haber respetado, al fin y al cabo eran ocho minutos de distancia en la general, pero la obvia respuesta del resto de favoritos si dañó a un Froome que se sobreesforzó para neutralizar a Quintana y Valverde, sus rivales. ¿Fue a propósito? Lo cierto es que entre ambos existe un pique notorio y el habitualmente calmado anglokeniano insultó al italiano en meta. “Le dije lo que pienso de él”, contó uno. “Palabras demasiado fuertes como para repetirlas”, apuntó el otro. Sea como fuere, el siciliano logró una victoria de campeón que pone a su alcance cotas mayores derrochando energía y beneficiándose de la especulación ajena, tirando de una determinación cuya escasez en el resto de ciclistas es directamente proporcional a la de fuerzas.

Otro ciclista con colmillo es Nairo Quintana. El colombiano pasó un kilómetro midiendo ostensiblemente y arrancó en el momento propicio, cuando la cuesta repuntaba y Froome no podía salir a su rueda por estar encerrado en la horizontal por Gesink y Valverde. Se marchó, pasó 500 metros conteniendo su esfuerzo y, cuando vio que su rival penaba para atraparle, se dio rienda suelta. Así le colocó medio minuto. Lo único discutible fue que su demarraje sucedió a sólo cinco kilómetros de meta, en el descuento de la etapa. Ciclismo-ficción: visto que Quintana es superior a Froome subiendo, ¿qué hubiera pasado de haber atacado antes? ¿Por qué no lo hizo? “Quizá si hubiera atacado antes le hubiera cogido”, dijo Unzué anoche en la Cope. Quizá no.

En este juego de dentelladas, dos damnificados. Por un lado Alberto Contador, sin opciones ya de subir al podio, reducido a un papel de catalizador, de factor de distorsión y caos: sus movimientos no impactan por su fuerza o por su relevancia, sino porque los hace él. Por otro, Alejandro Valverde, cuyas debilidades quedaron retratadas en Glandon por un ataque de Nairo y reflejadas ayer en La Toussuire. Incisivo sin fortuna durante la jornada, cedió en la parte final. El jueves durmió con dos minutos y medio de ventaja sobre su inmediato perseguidor en la lucha por el podio, un Geraint Thomas que para más inri desapareció ayer. Hoy, en cambio, sólo tiene minuto y veinte segundos sobre el feroz Vincenzo Nibali.

Valverde correrá hoy entre fauces. Por un lado las de Nibali, que viene crecido, sabe de sus flaquezas y tiene Croix de Fer y Alpe d’Huez para explotarlas. Por otro las de Quintana, que aspira a la victoria de etapa (en teoría también al amarillo) y por su fortaleza podría tanto ser su mejor aliado como su peor enemigo ya que, como en Glandon, un demarraje suyo puede mandarle al palco. Además amenaza la inercia perdedora que padece el murciano en el Tour de Francia, un rival peor que cualquier ciclista porque habita en su cabeza y puede invadir sus piernas.

El Tour de Francia es retransmitido en directo por TVE, Teledeporte y Eurosport, que conectan cada día en torno a las 14:00. Podéis encontrar las altimetrías en inrng y los resultados en ProCyclingStats. El hashtag en Twitter es #TdF2015. En Arueda.com os ofrecemos información, análisis y anécdotas en la sección Rock n’Tour.