Lo ha vuelto a hacer. Alejandro Valverde se ha coronado con su quinta Vuelta a Murcia y lo ha hecho a lo grande. A lo campeón. Haciendo pedazos la carrera en la zona más dura para después continuar cabalgando solo hasta la línea de meta. Es el ídolo de la región y, muy probablemente, el mejor deportista de su historia. Hoy ha vuelto a demostrar por qué, y ha firmado su quinta victoria en la carrera de casa. El veteranísimo corredor de Movistar –cumplirá 37 años en abril y le quedan dos más– se ha regalado un homenaje y se lo ha brindado también a su gente.

Porque tanto él como el equipo sabían perfectamente que si había una zona donde romper la carrera para Movistar, era el Collado Bermejo. Por una subida dura que seleccionase de verdad el pelotón pasaban todas las opciones. Lo contrario era fiarlo todo a un sprint que, sin ser masivo, sí podría tornarse demasiado numeroso para las aspiraciones de Alejandro. El dúo de Lotto Gallopin-Debusschere apoyados por Benoot, Orica con Cort Nielsen… gente que a un ritmo tranquilo puede pasar bien los puertos y luego te rematan en las llegadas. No era el plan.

El caso es que el plan del que hablábamos saltó por los aires en el Collado cuando el propio Valverde, en primera persona y tras neutralizar su equipo una inofensiva fuga de tres ciclistas, decidió probar suerte. Mover el árbol con el único objetivo de seleccionar el grupo y que un puñado de valientes hiciera camino con él. Cuál fue su sorpresa cuando se encontró solo. Le indicaron que la diferencia iba en aumento y decidió, finalmente, seguir en solitario. Más de 70 kilómetros.

“Era casi un suicidio, pero…”

Él mismo reconocía después que el ataque había sido una locura, sobre todo por el hecho de que nadie lo había seguido, y eso daba pie a pensar que pudieran echar su intento abajo: “Intenté probar para ver si alguien hacía camino conmigo, pero no me siguió nadie. Sabía que era casi un suicidio, una locura, pero me vi con diferencias. Y pensé que si no llegaba iba a ser porque me pillasen, pero no porque yo me dejara coger”, ha dicho todavía sonriente.

No sólo llegó, sino que lo hizo con más de dos minutos de ventaja sobre un grupo de 21 unidades. En los momentos más selectivos llegó a ser de apenas cinco hombres. De hecho, Ion Izagirre trató de echar el guante al murciano. Imposible. Al final, en ese grupo se disputaron las ‘migajas’ que dejó Valverde: Jonathan Restrepo (Katusha-Alpecin) fue segundo en la meta situada en la Gran Vía de Murcia tras un potente sprint donde batió a Patrick Konrad (Bora-Hansgröhe). El colombiano ha acabado, además, como el mejor joven de la prueba.

Pero si ha habido un protagonista, ése ha sido Alejandro Valverde. Suma con esta 98 victorias oficiales, lo que no es ninguna broma. Mal se tiene que dar el asunto para que no alcance las 100 esta temporada… y con lo bien que le va normalmente en la Vuelta a Andalucía que arranca el miércoles, tal vez sea incluso antes de terminar el mes. Sea como fuere, el murciano vuelve a ser una vez más quien inaugura el casillero de victorias españolas. Tercera de Movistar, todas en España y de mano de sus dos jefes. Nairo con general y etapa en Comunitat Valenciana, y hoy aquí.

Mañana llega la Clásica de Almería. Una prueba que en 2016 tuvo que verse drásticamente recortada por mor del fortísimo viento reinante. Hoy en la salida de San Javier las caras de los corredores eran propias de quien afronta una situación con desagrado. Aire húmedo, frío y hostil golpeando a los corredores. Tras la ascensión al Collado y volviendo a Murcia, Eolo decidió que ya era suficiente y bajó la intensidad del viento. O tal vez no tuvo más remedio que parar, viendo que Alejandro Valverde no estaba dispuesto a hacerlo. Mejor una retirada a tiempo. Incluso para los Dioses.