Alejandro Valverde ya es eterno. El ciclista murciano se ha hecho con un hueco –otro- en la historia de este deporte al ganar por cuarta vez una de las grandes clásicas del calendario mundial: la Flecha Valona. Es, con diferencia, la que mejor le viene por sus condiciones de escalador ligero y su incontestable punta de velocidad en llegadas cuesta arriba. Y ayer no perdió la oportunidad de marcar una época en esta prueba.

Por otra parte, esta victoria es probablemente la mejor de las cuatro por la forma de conseguirla. Valverde controló en todo momento la ascensión. Se sabía el más fuerte y prefirió usar la cabeza que explotar sus condiciones físicas para hacerle la llegada a otro. Se puso, al trantrán, en la cabeza del grupo desde casi el inicio del muro, cuando Visconti se apartó. Salió con pasmosa facilidad al ataque de Purito Rodríguez. Y tampoco tuvo el menor problema para soldarse a la rueda de Dan Martin, otro de los que llevan varios años llamando a la puerta del Muro de Huy, sin hacerse con él.

Cuando tuvo medida la distancia, a apenas 150 metros de la meta, aprovechó su ‘rush’ final y se fue hasta meta. Alaphilippe entraba segundo dando un fuerte golpe a su manillar, algo que realmente se entendería si le hubiesen ‘robado la cartera’, que precisamente ayer no fue el caso. Se vio a todas luces que Valverde fue el mejor de la carrera, aunque el francés ya acumula dos segundos puestos en dos años. Está llamado a inscribir su nombre en ella.

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Valverde entra vencedor en el Mur de Huy. Foto: Dion Kerckhoffs/BettiniPhoto

Merckx, Kint y Argentin

Con la victoria, Valverde deja atrás a los otros tres ciclistas que habían alzado los brazos tres veces en la clásica belga: Merckx (1967, 70 y 72), Klint (1943, 44 y 45) y Argentin (1990, 91 y 94). A su histórica gesta se le ha dado más dimensión, como casi siempre en su carrera, donde se celebra la prueba y en toda Centroeuropa en general. Porque en estos países, el ciclismo tiene una dimensión mucho más global y los logros de un corredor se valoran por lo que son, no por dónde se consiguen. No obstante, algunos informativos de las cadenas españolas de televisión le dedicaron un pequeño espacio en la noche de ayer. Difícil ver algo así si no es en el Tour o la Vuelta.

Y es que en el año 2016, que un ciclista supere a Eddy Merckx como el máximo vencedor histórico en una carrera es todo un hito. Sin embargo, Valverde no va a poder quitarse nunca la imagen de segundón que tiene en nuestro país, que también es el suyo, porque no es un corredor ganador de grandes vueltas. Tiene en su haber la Vuelta a España de 2009, y ha subido al podio del Tour de Francia en una ocasión –tercero en 2015- y otras cinco veces en la Vuelta –dos segundos y tres terceros-. Este año alcanzará muy previsiblemente las 100 victorias oficiales como profesional, y ya acumula seis contando con la Vuelta a Castilla y León, más dos etapas, y la general y un parcial de la Vuelta a Andalucía sumados a la clásica recién lograda. El año que viene volverá. Puede llevarse la quinta, y sería la cuarta consecutiva.

‘Menos Vueltas y más clásicas’

Otro de los defectos que buena parte de la afición le achaca al murciano es que se haya estrellado una y otra vez en el Tour de Francia, hipotecando en la ronda francesa lo que podría ser un palmarés impresionante en las grandes clásicas. En cualquier caso, lo verdaderamente destacable debería ser que, pese a estar todo el año compitiendo –empieza en febrero y suele ganar, tiene un pico de forma en las Ardenas, acude al Tour y luego está para la Vuelta, Mundial y Lombardía– siempre rinda y sea una garantía entre los mejores de cada carrera.

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Valverde, hace sólo tres días en la Vuelta a Castilla y León. Foto: Elena Alcalde

Y es que además de las cuatro Flechas, también atesora ya tres victorias –y otros tres podios más- en Lieja, donde intentará la cuarta también este domingo. Tiene dos Clásicas de San Sebatián, ha sido segundo dos veces en Lombardia y Amstel,y cuenta con seis medallas en los Mundiales. A todo eso hay que añadirle un buen puñado de etapas en Tour, Vuelta y carreras de una semana como París-Niza, Volta, País Vasco, Dauphiné –cuya general también se llevó dos veces- y un extenso listado de pruebas, ya de un nivel inferior.

“Ha sido un sueño”

Esta vez, Valverde sí que se lo creía. Sabía muy bien cómo lo había hecho. El murciano definió como “un sueño” ganar su cuarta Flecha, dio las gracias a su equipo y aseguró que ha sido la vez que mejor se ha visto en el Mur de Huy: “Cuando atacaron, tuve tan buenas sensaciones que me fui a por ellos”. Y aseguró que su propio estado de forma le hizo ponerse nervioso antes de la prueba: “Me veía tan bien que quería tenerlo todo controlado”.

Ahora, con la “enorme tranquilidad” que le da esta victoria, y también la de Castilla y León, Valverde prepara el domingo la Lieja-Bastoña-Lieja que correrá un día antes de cumplir los 36 años. Después buscará derribar otra barrera: ser el cuarto ciclista español de la historia -tras Indurain, Contador y Joaquim Rodríguez- que se mete en el podio de las tres grandes vueltas. Sólo le falta el Giro y es ahora, a la vejez, cuando se ha puesto el reto de intentarlo. Sería un paso más de un Valverde que, desde ayer, ya es eterno.