La temporada 2015 no fue fácil para Víctor Martín. El corredor abulense del Burgos-BH comenzó fuerte y decidido a dar un salto de calidad, pero una mononucleosis de diagnóstico tardío acabó echando su año por tierra. Recuperado y de nuevo con la mente puesta en dar muestras de su calidad, el escalador castellanoleonés, ingeniero informático y aficionado al rock clásico prepara ya su tercera temporada como profesional. Ya ha cambiado las rutas de senderismo y la MTB por las ruedas finas, y asegura que este año tiene que ser el definitivo.

Pregunta obligada en estos meses. ¿Cómo va la pretemporada?

He empezado esta semana a hacer bici, porque hasta ahora andaba con gimnasio, rutas de senderismo, montaña… también algo de MTB. A partir de esta semana, gimnasio y sólo bici. Con muchas ganas.

¿Se nota mucho la inactividad después del parón?

Si te digo la verdad, este año no he parado mucho. He descansado, pero he hecho un poco de todo. Echaba mucho de menos la bici, que era buena señal porque terminé el año un poco harto. Estaba confuso que con el nivel que tenía rindiera tan poco, hasta que me detectaron la enfermedad. A partir de ahí cambié el chip y empecé a pensar en acabar las carreras que tenía y preparar ya el año que viene.

Una campaña difícil, porque empezaste muy fuerte pero una mononucleosis te cortó la progresión en seco… ¿estás ya del todo bien?

Ya sí, superado. En cuanto a la temporada, tuvimos un parón tras Andalucía, íbamos a México pero hubo problemas de la organización y se atrasó la carrera. En el Indurain fui muy bien, pero al día siguiente no había recuperado nada. Se lo achaqué al tiempo sin correr. A partir de ahí, empecé a tener sensaciones muy malas. Castilla y León, Madrid… carreras donde quería destacar y no salían. Empecé a no tener ganas de hacer nada por las tardes. Me hice una analítica y me salió anemia. Paré, empecé a coger la bici poco a poco. Se me mejoró el nivel de hierro, pero no terminaba de ir bien, creí que por el parón. Pasó un mes, y no había manera. Una segunda analítica, ya en julio, me sacó la mononucleosis. Me la hice porque un compañero tenía los mismos síntomas y Realmente respiré aliviado, porque no encontraba los motivos y ya llegué a plantearme las cosas. Me daba mucha rabia.

Debe ser una sensación rara. Por un lado la preocupación de estar enfermo, pero por otro le encuentras la explicación a todo.

Fue la sensación de que si he pasado esto, lo que venga después no será tan complicado. Estaba ya en un sinvivir. Tanto esfuerzo, tantos sacrificios, y ver que en febrero estás delante y en abril, en carreras de menor nivel, no andas. La cabeza da muchas vueltas. Ahora estoy con unas ganas tremendas, deseando que pasen las semanas y empezar en Mallorca o donde sea.

Por quedarnos con lo positivo, asomaste en una Vuelta a Andalucía llena de cracks, estuviste bien en Murcia, Mallorca… ¿Cómo es verse en el pelotón al lado de Froome, Contador y demás?

Esa sensación justifica las penalidades de un año, y volver a intentarlo de nuevo. Después de Andalucía tenía una motivación increíble. Salía a entrenar, hacía series, me daba igual que lloviera, hiciera frío. Y vivo en Ávila, aquí hace mucho frío (risas). De todas formas el año pasado en invierno apreté mucho entrenando. En cuanto supimos que íbamos a Andalucía, quise prepararla al cien por cien. No sabía que estaría tan cerca de los mejores, pero sí tenía claro que iba a salir una buena carrera.

Miremos al futuro, porque podemos confirmar que vas a seguir en Burgos-BH.

Sí. Este año tiene que ser todo o nada. Me he cuidado lo máximo posible. El año pasado en esta época cogí casi cinco kilos, este año sólo dos. Y como te decía, al no haber tenido mucha carga de competición, casi no he parado. He ido con mucha calma, pero todo el trabajo que lleve lo tendré ya ahí de base. Tiene que ser el año de decir que sigo en esto, o reencaminarme a otra cosa. Tengo ingeniería informática y en ese sentido los estudios me dan tranquilidad. Pero también quiero dar el salto de calidad que creo que tengo.

Será tu tercer año. ¿Habías tenido alguna otra opción, o cuando te avisó Julio no te lo pensaste?

Me ofrecieron una aventura en Rumanía, pero cuando me enteré de las condiciones no quise ni planteármelo. Por lo demás no tenía otra cosa, pero siendo realistas es normal. Sólo estuve bien al principio y no tuve constancia, que es lo importante en este deporte. Pero bueno, Julio confía en mí y ahora puedo entrenar tranquilo sabiendo que el futuro lo tengo cerrado. Hay gente que no lo tiene, que tiene que levantarse a diario sin saber si encontrará un hueco. Sé lo que es porque lo he vivido un par de veces y cuesta un montón.

Además, todo apunta a que tendrás a un compañero ahora como director, como es Darío Hernández…

Sí, y me parece de lujo. Como compañero, en las carreras donde él no estaba o se tuvo que bajar, se notó muchísimo esa labor oculta que hace y que ya no había nadie para hacer. En cada carrera hacía un trabajo que era indispensable. Como director, obviamente será su primera temporada y tendrá mucho que aprender, pero sé que se hará respetar. Es una persona muy seria, trabajador al máximo y al que le gusta dejar todo atado.

¿Te parece positivo que gente joven como Darío vaya cogiendo el volante de director?

Más que positivo, es indispensable. Lo mismo que hace falta un relevo generacional en los ciclistas, también es necesario en directores, mecánicos, auxiliares… es la única forma de renovar este deporte. Uno va a las reuniones de directores, ves un chaval joven y te da un alegrón. Y luego en otras partes ves a los mismos de siempre y piensas que van a seguir haciendo y deshaciendo como hasta ahora. Tienen que salir más, el ciclismo necesita sangre nueva para evolucionar.

¿Has podido hablar con Julio Izquierdo sobre calendario, o aún es demasiado pronto? ¿Tienes idea de qué carreras vas a hacer?

De momento él anda bastante liado cerrando todos los temas legales del equipo, para presentar el dossier a la UCI. En diciembre lo terminaremos de concretar todo. La gran duda que teníamos era salir a Asia y demás sitios lejanos a correr, como hacíamos con Diego. Pero a Darío también le llama la atención la idea, así que a falta de concretarse imagino que no habrá problema.

Eres un amante de la música, y además de sonidos duros. ¿Qué sueles escuchar antes de una carrera?

Tengo un poco de todo. The Clash, un poco de Coldplay, Eric Clapton, Foo Fighters, Iggy Pop, Led Zeppelin, Iron Maiden, Loquillo, Muse… Pearl Jam, Oasis. Tengo una lista seleccionada y siempre que vamos en el autobús me la pongo. Todo lo que tenga que ver con rock clásico me gusta.

Saliste de una cantera como la Fundación Víctor Sastre. ¿Mantienes contacto con ellos y sigues su trabajo?

Sí, este año van a seguir con su academia junior. Hay varios chavales de Castilla y León. Están en una residencia, les controlan los estudios y llevan un seguimiento de su rendimiento académico. También salen juntos a entrenar por las tardes, van juntos al gimnasio. Es una gran idea, les hacen seguimiento de ambas cosas y están en un clima envidiable. Cuando yo estudiaba, mis amigos no hacían ciclismo. Ellos hacían de todo, yo tenía que elegir. Si todos van a una, se van ayudando en ese aspecto. También van a los colegios y les dan a los niños charlas de seguridad vial, les hacen gymkhanas. Eso está bien, es como las aulas ciclistas. Lo que sí se ha notado es que hay muchos menos niños. Antes había 50 sólo en Ávila, ahora apenas hay dos equipos. La Fundación y otro que tiene cuatro o cinco chavales.

Este año está siendo especialmente bueno para los jóvenes. A falta de que vuestro equipo anuncie la plantilla completa, ya hay casi 20 nuevos profesionales. ¿Se acabaron los malos tiempos?

Creo que sí. Desde que entró la Fundación Contador, etcétera, los españoles están saliendo al extranjero. Marc Solé, Rosón… viene una buena generación pegando fuerte desde abajo. Creo que sí se está notando bastante y llegan tiempos mejores, que ya era hora.