Hay victorias y victorias. Así escrito no se aprecia muy bien el matiz que distingue las victorias de las victorias, pero podéis estar seguros de que existe. Unas son normales, saben bien, y se consiguen a partir del esfuerzo, del sacrificio y de las cualidades. Otras son especiales, saben distinto, a veces bien, a veces amargas, a veces dulces, y se consiguen a partir del esfuerzo, del sacrificio, de las cualidades y de otro factor extra que podemos llamar coraje, o dolor, que emana desde dentro.

2015 está siendo complicado para Sheyla Gutiérrez (1994, Varea). A principios de marzo estaba en Bélgica, de gira con su equipo Lointek, cuando un revés de salud colocó al borde del deceso a su padre, que varios meses después continúa en coma. La riojana mantuvo el tipo de forma asombrosa, con actuaciones guerreras o resultados reseñables en cada carrera en la que participaba. Incluso acabó el Tour de Flandes femenino: la última, a un mundo de la anterior clasificada. Fue un signo de su tremenda capacidad de sacrificio y sufrimiento; también de su inminente extenuación. Tomó vacaciones “para cuerpo, mente y corazón” recluyéndose en Navacerrada varias semanas durante el mes de mayo. Retornó en el Trofeo Roldán de Copa de España; no cesó de atacar en toda la jornada. Las vacaciones habían servido. Estaba de vuelta.

Sheyla Gutiérrez (Lointek Team)

Sheyla Gutiérrez (Lointek Team)

El pasado fin de semana, Lointek se desplazó al oeste de Francia para competir. En el GP Plumelec-Morbihan, Copa de Francia de categoría .1 (la inmediatamente inferior a la Copa del Mundo), las chicas de Dori Ruano se enfrentaron a las Wiggle-Honda y la totalidad del pelotón galo. Sheyla se filtró en la escapada del día junto a otras cuatro ciclistas, de las cuales sólo dos resistieron hasta el final el ritmo que la riojana impuso en cada subida. Después las derrotó en un esprint agónico, casi 200 metros cara al aire, sacándolas de rueda. Fue una victoria, y no de las normales.

La jornada anterior al triunfo de Sheyla le tocó brillar a Eider Merino (1994, Balmaseda). La vizcaína ha dado un paso importantísimo en su progresión deportiva esta temporada, complementando el talento para la escalada que le dio la victoria en el Trofeo Ría de Marín con la combatividad de siempre y una pizca más de potencia para el llano. En La Classique Morbihan (también Copa de Francia y con una participación idéntica, pero de categoría .2) llegó a meta escapada junto a la gala Pascal Jeuland (Futuroscope) y la australiana Chloe Hosking (Wiggle), 5ª mejor ciclista del mundo según CQRanking, que se impuso en el repecho definitivo, quedando la balmasedana relegada a una meritoria tercera posición que le valió para subir al podio final.

Eider Merino (d), en el podio final de La Classique Morbihan

Eider Merino (d), en el podio final de La Classique Morbihan

Fotografía principal obra y propiedad de Photos Cyclisme Pro