Tres amigos ciclistas que se encontraban en Sudáfrica para disputar una carrera llamada Cape Argus Tour vivieron una experiencia de miedo y risas a partes iguales. Cerca del cabo de Buena Esperanza fueron perseguidos por un avestruz que vio en ellos a unos compañeros de grupeta improvisados.

El día anterior al inicio de la carrera, los tres protagonistas decidieron salir a realizar un entrenamiento de 130 km para estirar las piernas, recorriendo carreteras costeras hasta el cabo de Buena Esperanza. Pero lo que no esperaban era que se les uniese un avestruz que convirtió la parte final del recorrido en un auténtico calentón de piernas para los ciclistas en su intento de no ser alcanzados por la bestia.

Sin embargo, el animal no quería problemas, solo estirar las piernas con los ciclistas y, por suerte, poco antes de quedarse sin carretera (ya que el cabo acaba en el mar), salió del asfalto y volvió a su terreno, el off-road.

A juzgar por sus piernas, el último integrante de la grupeta es capaz de generar unos cuantos vatios de potencia, al poder llegar estos animales a alcanzar los 70 km/h.