Quizá nunca lo has vivido en tus propias carnes, pero seguro que lo has visto mil y una veces por la tele. El fuerte viento lateral y los abanicos son algunos de los enemigos más incómodos con los que tienen que lidiar los ciclistas en carrera. Situaciones muy peligrosas y exigentes que obligan a los corredores a buscar una buena colocación y a trabajar en equipo para no verse cortados. Como podéis ver en el vídeo, cuando el aire impacta en el pelotón con la suficiente perpendicularidad, la lucha contra el viento deja de ser de frente y pasa a ser lateral. Esto implica que el corredor que busque la protección del viento deberá ponerse al lado del corredor y tras él. Como podéis adivinar, cuanto menos espacio lateral deje el primer corredor del grupo –en el argot ciclista; meta cuneta–, menos corredores podrán beneficiarse de la protección que le proporcionan los corredores que le preceden y más dificultades tendrán para seguir a la cabeza.