Chris Froome es un gran campeón, eso es de todos sabido. Sin embargo, no siempre fue así. Hubo una época en la que el gran motor que tiene el keniano parecía solo funcionar en los entrenamientos, cuando era un gregario incapaz de sacar tiempo a sus rivales tanto en una contrarreloj llana como en la alta montaña, como hace ahora.

El doble ganador del Tour de Francia (2013 y 2015) ha sido entrevistado por la revista WIRED, que le ha seguido en sus entrenamientos previos a la Grande Boucle equipados con cámaras GoPro. En el vídeo, Froome explica el camino que le llevó a convertirse en el gran campeón que es hoy en día.

Cuando debutó como profesional a los 22 años, los grandes números que era capaz de producir en los entrenamientos no se trasladaban después a la competición. Eso se debía a la falta de experiencia y familiaridad competitiva por no haber tomado parte en carreras masivas en su etapa de formación. Froome cuenta que durante una carrera gastaba mucha energía inútilmente, con ataques tempranos, debido a su desconocimiento de la forma correcta de rodar en pelotón.

De esta forma, Froome tuvo que aprender a luchar por las buenas posiciones y mantenerlas y a ahorrar energía durante una etapa para darlo todo en los momentos claves. Un secreto muy simple para ganar dos Tour de Francia y, como hemos visto, también muy efectivo.