Volvió el Alberto Contador (Trek-Segafredo) que todo el mundo recordará con el paso de los años, ese corredor ofensivo y espectacular que solo corre por y para ganar explotando hasta la última de sus posibilidades. Un Alberto que si bien ha dejado de ser claramente superior a sus rivales ha mantenido ese espíritu de lucha y determinación intactos a lo largo de su carrera.

La última etapa de la París-Niza disputada ayer, sobre el ya conocido circuito montañoso por el Col d’Èze, fue el lugar elegido para su enésima exhibición. Una entre tantas, y que como en muchas otras ocasiones, tampoco le sirvió para alcanzar la victoria. Aunque fue líder virtual de la prueba durante gran parte de la etapa, su ataque a 50 kilómetros de meta solo lo llevó hasta el segundo lugar del podio, a solo dos segundos de un Sergio Luis Henao (Sky) que cruzó la meta a 21 segundos del vencedor de la etapa, David de la Cruz (Quick-Step). Mención aparte merece también la actuación del catalán Marc Soler, quien ya demostró su excelente estado de forma el sábado al llevar hasta meta a su líder Gorka Izaguirre, y que ayer peleó de nuevo por los puestos de honor, y de tú a tú, frente a los mejores ciclistas del planeta. El ganador del Tour del Porvenir 2015 sigue creciendo a pasos agigantados y ya es un corredor muy a tener en cuenta en el máximo nivel competitivo.