El pasado martes, en la París-Niza, se vivió una verdadera situación extrema. El frío, la lluvia y la nieve pusieron al límite a 170 ciclistas que llegaron hasta el punto de tener que orinarse encima para protegerse del frío, como reconocía en su cuenta de Twitter Marcel Kittel, aunque fuera solo por unos segundos.

Muchos otros miembros del pelotón criticaron públicamente la decisión de la organización de haber dado comienzo a una etapa en la que todo el mundo sabía que nevaría, como indicaban las predicciones de hasta tres días atrás.

Este vídeo publicado en la cuenta de Facebook del Team Katusha nos permite ver desde dentro el auténtico infierno blanco al que se enfrentaron los ciclistas. Había varios centímetros de nieve sobre la carretera y bajo ella se había fraguado ya una placa de hielo, por lo que un ciclista afirmaba: “Era literalmente imposible mantenerse dando pedales”.