La victoria de Greg van Avermaet sobre Peter Sagan en la Omloop Het Nieuwsblad de este año marcaba el inicio de la temporada de Clásicas de Flandes, al ser el primer aperitivo de pavé en 2016. Flandes es una región donde incontables generaciones de ciclistas se han retado en sus empinadas cuestas, resbaladizos adoquines en lo que a menudo es un infierno meteorológico que no hace más que acrecentar la épica de estas pruebas.

El año pasado vivimos grandes carreras, comenzando por la exhibición táctica de Ian Stannard para vencer a tres Ettix-Quick Step, entre ellos Tom Boonen, en la Omloop Het Nieuwsblad 2015. Luego vimos a Jelle Wallays (Topsport-Vlaanderen) ganar a los favoritos WorldTour en Dwars Door Vlaanderen y a Luca Paolini salir vencedor de una edición de auténtica locura de la Gante-Wevelgem.

A partir de ahí, Alexander Kristoff tomó las riendas. Conquistó su segundo monumento en el Tour de Flandes, y se convirtió además en el primer noruego en ganar esta prueba, y unos pocos días después redondeó su temporada de clásicas al ganar en Scheldeprijs.