Dos días después de la París-Roubaix aún resuenan los ecos de la tarde que pasó de cuento de hadas a pesadilla para Tom Boonen. Y es que tras tenerlo todo a favor, un gregario muy veterano y de escaso palmarés como Mathew Hayman terminó por echarle la fiesta por alto. En cualquier caso, las reacciones no se han hecho esperar, y lo que se abre ahora es un espacio de unos días que tendrán en vilo a la afición clasicómana en España, y a medio país en Bélgica.

La temporada de piedras o el grueso de ella, pues todavía queda alguna prueba por delante, ha sido poco agradable para Etixx-QuickStep. El equipo belga sigue siendo el que más victorias acumula en la temporada 2016, pero en el tramo del año más importante han terminado naufragando de mil maneras. Sólo en estos últimos días han conseguido salvar un poco los muebles con la victoria de Kittel en Scheldeprijs, la única clásica de pavés que acaba al sprint, y el segundo puesto de Boonen. Terpstra, Stybar o Trentin han quedado relegados a un segundo plano en todas las carreras que han disputado, a veces por errores tácticos y otras porque simplemente había otros más fuertes.

“Muy satisfecho”

En cualquier caso, Boonen perdió corriendo bien. A lo grande. Su compañero Tony Martin trabajó para él como un abnegado gregario. Es lo que tiene currar para un amigo. Finalmente no pudo con Hayman y terminó segundo, pero tras la decepción generalizada del momento –el australiano va a pasar a la historia más por ser verdugo de Boonen que por llevarse un Monumento a casa- se declaró “muy satisfecho” por su rendimiento.

Y más teniendo en cuenta que hace apenas medio año tuvo una severa lesión en el cráneo tras su caída en el Tour de Abu Dhabi: “Por supuesto que estoy un poco molesto por haber perdido la victoria. Pero ser segundo después de estos duros meses es un éxito por sí mismo, y estoy orgulloso de ello”, declaró en una nota de prensa difundida por su equipo. Obviamente todo depende de por dónde se mire. Hace seis meses el tetracampeón del ‘Infierno del Norte’ no sabía si volvería a correr y hoy asimila un segundo puesto en la carrera que lo llamaba a ser leyenda.

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“El equipo tuvo cojones”

Un poco más airado estuvo Patrick Lefevere tras la prueba. El veteranísimo director no tiene dudas de que su corredor merecía el quinto Adoquín. Lo raro sería que dijese lo contrario, claro. En cualquier caso, el técnico no ocultó su enfado, o decepción, después de la carrera. Preguntado por un periodista si estaba decepcionado, respondió cortante. “¿Alguna pregunta estúpida más?”

Además, también tuvo recados para otros equipos. De hecho, en plena carrera se despachó en Twitter con un mensaje contra el Lotto NL-Jumbo por su actitud conservadora: “Me molestó muchísimo. Puedo sonar como un viejo, pero tengo una opinión. Nuestro equipo fue muy bueno, tuvieron cojones y no vi eso en otros equipos. No podemos reprocharnos nada”, dijo más tarde.

En cualquier caso, resumió su opinión con una lapidaria frase: “Si hubiéramos corrido como otros equipos, habríamos tenido un pelotón al sprint en el velódromo”. Después se declaró “especialmente triste” por Boonen. “Él es el deportista. Y merecía esta victoria”.

Un último intento

Ahora todas las miradas están puestas en Tom Boonen y su posibilidad de seguir un año más para intentar esa quinta victoria que lo ponga en solitario como el más laureado en Roubaix. ‘Tommeke’ necesita unos días para reflexionar: “No sé cómo me sentiré mañana, pero hoy estoy muy contento por haber vuelto a mi nivel. Me ha hecho falta cada día para volver a este nivel”.

Pese a todo, el astro belga se muestra optimista, aunque también prefiere ser prudente: “Necesito unos días para pensar sobre todo lo que ha pasado en estos últimos meses. Pero, realmente, ahora mismo no veo una razón para no regresar el año que viene”. A sus 35 años, cualquier intento puede ser el último. A la vuelta de una semana sabremos si, como parece, Tom Boonen vuelve el año que viene para su cita con la historia.