Tras París-Roubaix, la última clásica de adoquines, llegan los muros de la Trilogía de las Ardenas con Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja.

Durante una semana de abril, todos los ojos del mundo ciclista fijan sus miradas en las colinas de Bélgica y Países Bajos para las Clásicas de las Ardenas. Un tríptico de clásicas en las que los ciclistas españoles, a pesar del resultado histórico de Imanol Erviti haciendo dos top 10 en Tour de Flandes y París-Roubaix, se defienden mucho mejor que encima de los adoquines.

Una semana después de Roubaix llega la Amstel Gold Race, que, si bien se disputa en la región de Lindbergh, que no forma parte de las Ardenas, se acostumbra a considerar como tal. Hay 34 colinas a lo largo de la ruta, el pelotón asciende Cauberg hasta en cuatro ocasiones, incluyendo los kilómetros finales, por lo que es una carrera muy favorable para escaladores explosivos. En 2015, un Michal Kwiatkowski vestido de arcoíris fue el vencedor.

De Lindhberg a la Flecha Valona, territorio Valverde y Purito. Con tres vueltas al circuito final, la carrera suele decidirse en el explosivo Muro de Huy, que llega a alcanzar un máximo de 26 % de desnivel en sus 1,3 km. Alejandro Valverde intentará conquistar la Flecha por tercera vez consecutiva y convertirse en el máximo ganador histórico de la prueba, y Purito Rodríguez, ganador en 2012 y también en la etapa del Tour de Francia 2015 con final en el Muro de Huy, buscará una nueva victoria.

La trilogía se cierra en la Lieja-Bastoña-Lieja, uno de los cinco monumentos del ciclismo. Una carrera cuya historia se remonta a 1892. Sus largas, empinadas y constantes colinas le han valido el reconocimiento de muchos como la carrera de un día más dura del año. Eddy Merckx es el máximo ganador histórico de la prueba con cinco títulos, pero Alejandro Valverde, que cuenta ya con tres ediciones en su palmarés, intentará colocarse a tan solo una victoria del mito belga y revalidar su título de 2015.