Lo que iba camino de ser una etapa de muy poca transcendencia, por el propio ritmo que le estaba dando el pelotón, ha acabado siendo un toque de atención importante para muchos corredores, a los que se les han visto las costuras en el primer día de montaña del Giro de Italia. Claro que la primera etapa cuesta arriba suele ser la más complicada y no todo el mundo llega igual, pero en Roccaraso ya se han podido ver algunas cosas interesantes aunque las diferencias, pensándolo fríamente, han sido mínimas.

En primer lugar, que Nibali no parece estar tan fuerte como se preveía. Al menos de momento, porque esto todavía dura dos semanas y pico más y sabemos que la ‘traca final’ del Giro siempre acaba decidiendo. Así que el ‘Tiburón’ trató de moverse en la parte final de la tendida subida, pero su ataque fue en vano. Su ataque abrió las hostilidades en una etapa que ganó Tim Wellens y donde Tom Dumoulin se aseguró llegar líder a la crono del domingo salvo sorpresa.

Wellens gana en fuga

El gran trabajo de Pim Ligthart tirando de la fuga consentida del día posibilitó que Tim Wellens se llevase la etapa en la cima de Roccaraso. El joven belga de 24 años era el más fuerte de los cinco subiendo. El resto del grupo lo formaban Laurent Didier (Trek-Segafredo), Bisolti (Nippo-Vini Fantini) y Zhupa (Willier-Southeast). En las primeras rampas del largo pero tendido puerto, Ligthart se descolgó, ya vacío, y le tocó a su jefe hacer el resto.

Y lo hizo. Primero jugó con sangre fría mientras Didier y Zhupa lanzaban algunos ataques de poca importancia. Después, a casi 15 de meta y cuando el pelotón –muy pasivo durante toda la etapa- se había puesto ya a endurecer el ritmo en la aproximación al puerto, el belga del Lotto-Soudal se marchó con gran facilidad y se marcó una cronoescalada hasta la línea de llegada, donde entró con 1’19” sobre el segundo clasificado. El belga se estrena en grandes vueltas, pero tiene pinta de que ha llegado a las carreras de tres semanas para quedarse.

Dumoulin vuelve a golpear

Que Tom Dumoulin está muy fuerte es un hecho. A día de hoy su principal flaqueza es la misma que en la pasada Vuelta a España: que está prácticamente solo, y como el Giro se le haga un poco largo va a tener problemas. Pero por el momento está disfrutando de una semana perfecta. Además, siendo el menos escalador puro de los favoritos, la subida de hoy le venía como un guante.

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El caso es que a 12 de la llegada, Astana decidió mandar por delante a Jakob Fuglsang. Poco después se le pegó Siutsou (Dimension Data) y ambos empezaron a neutralizar fugados y rebajar distancia con Wellens. Aunque no la suficiente. Hasta que Nibali, todavía con el compañero por delante, lanzó el ataque que probablemente estaría previsto en la estrategia del día. Salir a tres de meta, enganchar con Fuglsang y ganar tiempo hasta, quién sabe, hacerse con la ‘maglia’.

Giant puso a Preidler al frente del pelotón, pero no eran capaces de bajar la distancia con el danés y fue Movistar quien se puso a los mandos. Algo se acercaron, y fue cuando Nibali lanzó su ataque. El propio Dumoulin en persona salió a por él, lo remató y se marchó solo. Luego llegarían a su rueda Pozzovivo y Zakarin y ambos hasta Fuglsang. Dumoulin es ahora más líder y distanció un poco más a todos sus rivales en meta.

Valverde, Landa… y Antón

Entre el primero de los favoritos (contando a Zakarin y Fuglsang) y el último hubo 24 segundos, así que tampoco es para volverse locos. Pero la subida tampoco daba para mucho más. Los españoles llegaron en mitad de ese rosario de favoritos que se iba distanciando por unos segundos. El primero de ellos fue Alejandro Valverde, que cedió 14 segundos con Dumoulin y, sobre todo, no hizo el menor intento de ataque en toda la etapa. Y es que el conservadurismo está siendo la seña de identidad de este Giro de Italia, pero en líneas generales, no sólo en lo que refiere al Movistar.

Un poco más atrás aparecían Mikel Landa… e Igor Antón. El de Galdakao se está encontrando bien en este comienzo de Giro y eso no deja de ser buena noticia. Para un equipo como Dimension Data que en principio no tiene a nadie para las generales, que Antón pueda estar en condiciones de pelear un buen puesto es un regalo. Nibali también entró con ambos, a 24 segundos de Fuglsang y 21 de Dumoulin.

Ahora la brecha del neerlandés del Giant ha crecido, y el domingo crecerá bastante más. Ahora le lleva 26 segundos a Fuglsang, 28 a Zakarin y 35 a Bob Jungels, que también aguantó muy bien. Valverde es el primer español, sexto a 41 segundos con Nibali noveno a 47 y Landa, decimoquinto a 1’08”. El siguiente punto fuerte del día es la contrarreloj del domingo, aunque a nadie le conviene descuidarse en las dos etapas que esperan mañana y pasado. Queda mucho Giro, pero Dumoulin se parece mucho al que empezó fulgurante en la Vuelta 2015. Y ya sabemos todos cómo acabó aquella historia.