Quien diga que Jaime Rosón es uno de los grandes nombres de futuro del ciclismo español no está descubriendo nada nuevo. El zamorano sigue con su progresión paso a paso, y esta tarde ha logrado un nuevo hito. Ha sido ‘por accidente’, pero lo cierto es que ahora es el líder del Tour de Croacia (2.1), una prueba de nuevo cuño pero que ha logrado reunir una participación interesante con el gran atractivo de Vincenzo Nibali, que la está usando como su banco de pruebas para el Giro de Italia.

De hecho, ayer ya fue uno de los grandes protagonistas de la etapa que terminaba en alto en Biokovo – Sveti Jure. Una jornada corta pero muy dura. Rosón terminó segundo después de saltar en primera persona a por un ataque del mismísimo Nibali. Le cogió la rueda con relativa facilidad y el campeón italiano tuvo que desistir. Después perdió el sprint ante el local Kristijan Durasek (UAE Emirates) en una subida larga pero tendida.

Caída y liderato

Pero hoy, en una jornada aparentemente menos trascendente para la carrera, Durasek se ha ido al suelo. El croata se ha dejado más de dos minutos en la línea de meta, por lo que ahora está prácticamente eliminado de la pelea por la general. Rosón, que era segundo con el mismo tiempo, se ha puesto el maillot rojo de líder. Ahora le toca la difícil tarea de defender los tres segundos que tiene de renta con respecto a Nibali.

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Y si algo tiene el italiano es que, aunque esté en una carrera de preparación, no se va a conformar con ser segundo. De eso puede estar seguro todo el entorno de Caja Rural. De hecho, lo está. El director Eugenio Goikoetxea lo tenía claro tras la etapa: “Vamos a trabajar duro para defender este maillot, pero se puede perder en cualquier momento. El domingo sabremos si lo hemos hecho bien o no, y hasta dónde podemos llegar”, declaraba.

Progresión ascendente

Pase lo que pase en los tres días que quedan de la ronda croata, lo cierto es que la progresión de Rosón sigue siendo más que interesante. Si ya el año pasado mostró destellos de su calidad,  en estos primeros meses de 2017 ha dado un paso adelante por la regularidad mostrada. En todas las vueltas que ha disputado ha estado delante, siempre cerca del Top10 aunque quizás en un segundo plano, por detrás de los protagonistas.

Hasta que llegó la Settimana Coppi&Bartali. Rosón se consiguió subir al podio en la vuelta italiana. Cierto que no había grandes rivales, pero sí se tuteó con ciclistas que de cara a los próximos años serán nombres a tener muy en cuenta como Lilian Calmejane. El galo se llevó la carrera con exhibición incluida, pero Rosón fue de menos a más hasta entrar en el ‘cajón’ final. Ahora, en pleno mes de abril, demuestra tener ya un estado de forma más que aceptable. Y desde luego que venderá caro el maillot de líder.

Gran escalador, Rosón  también destaca por ser un ciclista ambicioso y meticuloso, que estudia al máximo sus objetivos. Así, tras ganar el año pasado la etapa reina del Tour de Turquía confesó que había visto la subida decisiva a Elmali hasta la saciedad. Sin haber estado en tierras otomanas la conocía al dedillo. Esa mezcla entre condiciones físicas, inteligencia e interés por estudiar las carreras que quiere ganar hacen de él un corredor interesante y capaz de dar muchas alegrías en el futuro. Rosón empieza a codearse ya con los mejores.