Cada vez es más frecuente que algunos pros compartan sus datos de rendimiento en plataformas tipo Strava y similares. Pero también es cierto que la mayoría de las veces lo hacen corredores que o no pertenecen al primer nivel o no lo publican en las pruebas más importantes y, sobre todo, corredores que aun así prefieren no compartir sus datos de potencia o frecuencia cardíaca.

Pues bien, el caso de Michal Kwiatkowski es esa excepción que confirma la regla. Es un corredor de primer nivel; joven, campeón de un Mundial, de otras tantas clásicas de prestigio y recientemente vencedor de una de las Milán-San Remo más apasionantes de los últimos años. Por ello escribimos estas líneas.

El corredor polaco del Team Sky, que fue menospreciado en redes sociales por parte de algunos aficionados que consideraron ilícito que no colaborara con Peter Sagan, colgó sus datos en Strava y los resultados son espectaculares. Kwiatkowski promedió más de 40 km/h en los más de 300 kilómetros de carrera (incluyendo el tramo neutralizado), 124 pulsaciones por minuto de media y otra media de 166 vatios al final de la jornada. Hasta aquí nada excepcional si no tenemos en cuenta la velocidad de vértigo a la que se corrió la carrera.

La locura de vatios se destapó en la parte final de la carrera, con las ascensiones a la Cipressa y el Poggio, incluyendo sus respectivas aproximaciones. La Cipressa (5,6 km) la subió en 9’52, con un promedio de 178 pulsaciones por minuto y una potencia de 483 w. En el tramo entre las dos tachuelas promedió 263 y se presentó en la base del Poggio a 60 km/h.

En la primera parte de la subida final antes de meta, Kwiatkowski promedió unos 400 vatios rodando a rueda del pelotón cabecero. Una velocidad crucero altísima que se disparó en el momento en que atacó el campeón del mundo, Peter Sagan. En ese momento alcanzó prácticamente los 1.000 vatios y su media hasta la cima se situó en 613 vatios y 190 pulsaciones minuto. Una ascensión que le valió el KOM del Poggio con 5’47 segundos, al superar en 15 segundos el tiempo que estableció Vincenzo Nibali en 2016.

Ya en el sprint final, donde el polaco se adjudicó su victoria más prestigiosa tras el Mundial de 2015, Kwiatkowski rompió los límites de todo lo humano al promediar más de 800 vatios en los 20 segundos que duró el sprint y alcanzar picos de hasta 1.200 w, tras más de 7 horas de carrera. Un rendimiento brillante que le permitió llevarse su primera Classicissima, frente a un Sagan que si un día descubriese sus valores, asustaría a más de uno.